Fuente: www.renanews.com.ar Buenos Aires, 8 de julio de 2011 (RENA). Brasil se prepara para la Copa del Mundo 2014 y los Juegos Olímpicos 2016 y una de las medidas que tomó fue la demolición de unas 3 mil viviendas en las favelas de Río para urbanizarlas y construir nuevos caminos. La política de desalojo fue duramente criticada por el relator especial del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y Amnistía Internacional, por considerar que vulneran los derechos humanos, confirmaron BBC Mundo y el País de Madrid. (JIM)Urbanización criticada La favela de Metrô, un asentamiento irregular con más de tres décadas de existencia, muy cerca del estado de Maracaná, es un ejemplo de las nuevas políticas emprendidas por las autoridades, según una nota del diario El País de mayo pasado. Palas mecánicas y obreros enviados por las autoridades de Río iniciaron su demolición, con la intención manifiesta de urbanizar los terrenos y reinstalar a sus 700 familias en complejos de viviendas sociales, en algunos casos a pocos metros de la antigua ubicación y en otros mucho más alejados. El panorama que dejaron, según el relato periodístico, es el de un “barrio fantasma”, con “una escenografía más propia de un terremoto o bombardeo”, plagado de escombros, casas semidestruidas, aguas estancadas y mosquitos. Según la relatora especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda, Raquel Rotnik, es preocupante “la falta de transparencia, de consulta, de diálogo, de negociación justa, de participación de las comunidades afectadas en los desalojos realizados o previstos en el marco de la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos”. En su informe de 2011 sobre el estado de los derechos humanos en el mundo, Amnistía Internacional denunció: “Los residentes (...) fueron amenazados reiteradamente de desalojo. Sin que mediara ninguna información, consulta o negociación, los trabajadores municipales señalaron con pintura de aerosol las casas que se iban a derribar. Dijeron a los residentes que serían trasladados a unos complejos de viviendas en Cosmos, a unos 60 kilómetros, en las afueras de Río de Janeiro, o a alojamientos temporales, y que no se les iba a dar ninguna compensación”. “Están actuando sin ningún respeto. Llegaron aquí como si la casa fuese suya, sin pedir permiso ni explicar nada. Con un aerosol pintaron en mi puerta las iniciales SMH (en portugués, siglas de Secretaría Municipal de Habitaçao) y el número 95”, confirmó Eomar Freitas, propietario de un inmueble de tres plantas. “Ya no vivimos como personas, sino como ratas”, espetó el desempleado, habitante de la comunidad desde hace 18 años. Francicleide da Costa Souza, presidenta de la Asociación de Vecinos de Metrô, dijo que su lucha consiste en conseguir que se urbanice la comunidad para que nadie tenga que marcharse, “pero nos han dicho que esto es imposible”. “Nunca nadie nos ha mostrado el proyecto de lo que se pretende hacer en estos terrenos, pero sabemos que la FIFA (Federación Internacional de Fútbol) y el COI (Comité Olímpico Internacional) han exigido que esta comunidad desaparezca de las inmediaciones del Maracaná. Se trata de una limpieza”, aseguró. La Alcaldía de Río lo negó enfáticamente. “Todas las acciones de reasentamiento de familias se están desarrollando con profundo respeto, diálogo y con bastante información”, aseguró a ese medio el secretario de Vivienda, Jorge Bittar. “Esta comunidad se encuentra en medio de la calle, en un lugar totalmente impropio. Ya hemos trasladado a la mitad de las familias y esperamos reubicar al resto en menos de un mes, aunque está claro que es difícil hacer una tortilla sin romper huevos”, explicó en mayo pasado. Los planes del municipio para la zona incluyen un paseo ajardinado, dos conjuntos de talleres mecánicos y restaurantes, y un gran centro cultural y de formación en las proximidades. “Destruyeron todo” “Ahí es donde estaba mi casa. Ahí es donde yo vivía con mis hijos y nietos. Entonces llegaron y la tiraron. Destruyeron todo, mi mesa, mi sofá, un armario, incluso con toda mi ropa interior”, relató Berenice Maria da Neve, habitante de uno de los barrios en proceso de demolición, a BBC Mundo. En el pequeño barrio donde vivió durante los últimos ocho años las viviendas de unas mil personas fueron destruidas para dar paso a una nueva y mejorada autopista que, según las autoridades, es parte de sus preparativos de cara a los Juegos Olímpicos de 2016. A Berenice le avisaron en la Alcaldía que la demolición de su casa había sido decretada por las autoridades y se la indemnizó con un cheque por 8 mil reales (5 mil dólares). Luego de un viaje de una hora, llegó a su casa y se encontró con que ya había sido destruida. “¿Para qué sirven 8.000 reales? Se necesitan por lo menos cuatro veces más para comprar una casa. Y tuve una terrible experiencia tratando de cambiar el cheque porque no puedo leer ni escribir”, contó a ese medio. Las autoridades de Río dicen que planean demoler cerca de 3.000 casas antes de las Olimpiadas e insisten en que están tratando a las personas de la forma más justa posible. “Ya hemos realojado a miles de personas”, confirmó Carlos Nuzman, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Río. El urbanista Jorge Luis Borges Ferreira dijo a BBC que el verdadero número de casas que se demolieron en Río de Janeiro probablemente supere las 3 mil. Y aclaró que hay un claro proceso en curso, donde los más vulnerables son empujados hacia fuera de la ciudad para dar paso a la creciente clase media que puede pagar precios más altos por desarrollos de lujo en los barrios que solían ser pobres. En la pequeña ciudad de Campo Grande, a una hora y media del centro de la ciudad, unas 800 casas fueron construidas para las personas cuyas casas fueron demolidas para dar paso a nuevos caminos. “La casa en la que estoy viviendo es mejor que la que solía tener”, admitió Cleyton Martins, trabajador de un restaurante de 27 años de edad, “pero no hay tiendas, ningún lugar para que los niños jueguen y estamos muy lejos de la ciudad”, lamentó. Martins se manifestó preocupado por cómo llevará a su madre al hospital cuando se enferme y protestó porque las autoridades se toman demasiado tiempo para responder a las quejas por las fugas de aguas residuales entre las casas. |
martes, 23 de agosto de 2011
Polémicas demoliciones en asentamientos de Brasil en vísperas del Mundial y las Olimpíadas
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