martes, 23 de agosto de 2011

Argentina ayuda a descifrar genoma de la papa, paso crucial para obtener un alimento más resistente



Buenos Aires, 22 de julio de 2011 (RENA). Investigadores de 14 países, incluida la Argentina, analizaron y ordenaron la secuencia del genoma de la papa, lo que permitirá crear nuevas variedades resistentes a plagas y condiciones climáticas extremas, informó la agencia CyTA. Los casi 40 mil genes fueron ordenados para interpretar su funcionamiento, confirmó el INTA. La papa es el tercer alimento más consumido del mundo, después del arroz y del trigo.
“El hallazgo más importante fue la identificación de más de 800 genes resistentes a enfermedades, con un gran potencial para utilizarse en la lucha contra enfermedades devastadoras como el nematodo del quiste de la papa y el infestans, plaga famosa por haber causado la hambruna irlandesa de 1840. Señalar a estos genes será más fácil para desarrollar nuevas variedades de papa, ya que, gracias a su compleja genética, el tubérculo ha sido muy difícil de mejorar a través del cultivo”, informaron los investigadores en la edición digital de la revista Nature.
Sergio Feingold, director del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, consideró al descubrimiento como “un logro mayúsculo y de alta calidad” que complementa la investigación que en 2009 consiguió la decodificación de la secuencia del genoma del cultivo no cereal más importante en la alimentación humana.

Individualizaron 90 por ciento de los genes

Los casi 40 mil genes que conforman el genoma de la papa fueron ordenados para interpretar su funcionamiento por un consorcio de 29 grupos de investigación de 14 países diferentes, del que participan investigadores del INTA Balcarce (Buenos Aires) en representación de la Argentina. Todo por iniciativa de la Universidad de Wageningen,  Holanda, informó el INTA y la Agencia CyTA.
Sergio Feingold, director del Laboratorio de Agrobiotecnología de la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce, explicó: “Mediante la bioinformática -computación y biología-, individualizamos e identificamos el 90 por ciento de los genes predichos de la papa en un mapa y organizamos la información por cromosomas. Es decir, conocemos casi de punta a punta la secuencia. Un logro que es de dominio público y está disponible para futuras investigaciones de mejoramiento genético”, informó el INTA.
Ahora los expertos podrán interpretar el funcionamiento de la papa, valioso miembro de la familia de las solanáceas e identificar genes fundamentales que puedan perfeccionar el rendimiento y la sanidad, junto con los aspectos nutricionales e industriales de la producción. Este descubrimiento podría revolucionar tanto los programas de mejoramiento genético como la manera de explorar la diversidad del germoplasma, confirmó el Instituto.
En septiembre de 2009 ese grupo de investigadores nucleado en el Consorcio Internacional de Secuenciación del Genoma de la Papa (PGSC, por sus siglas en inglés) hizo público un borrador con la secuencia del genoma de la papa. Esa información se analizó y corrigió, se ordenó la secuencia que ahora se agrupa en grandes ensamblados que se corresponden con los cromosomas, explicó Feingold.

Cultivos más fuertes

Cada uno de los 39.031 genes de la papa controla diferentes aspectos del crecimiento y desarrollo, establece el comportamiento frente al ataque de insectos, enfermedades o  condiciones ambientales adversas, determina la producción de azúcares, almidón y otro tipo de compuestos en los tubérculos y las hojas. Pequeñas variaciones en la secuencia de esos genes redundan en tipos de papa diferentes. Esos cambios conforman la diversidad genética.
“La riqueza genética que tenemos en nuestras propias variedades genéticas es muy grande”, explicó Feingold. “De aquellos genes que se ha identificado su importancia, podemos explorar en la diversidad genética nativa (Sudamérica es el centro de origen de la papa) y establecer cuántas variantes naturales existen y estimar cuáles de estas variantes son más o menos deseables. En este sentido el genoma también asiste a la valoración y evaluación de la diversidad de los recursos genéticos”, dijo a la agencia CyTA.
“La secuenciación del genoma de la papa constituye una de las apuestas para poder aumentar la demanda creciente de alimentos que se prevé dentro de los siguientes diez años. Su potencialidad y plasticidad la hacen apta para ser cultivada en diferentes ambientes.  Descifrar el genoma es el primer paso para entender cómo funciona, para luego poder desarrollar nuevos cultivares de papa mejorados en aspectos específicos, como la resistencia a patógenos y a adversidades como sequía y temperaturas no ideales o aspectos nutricionales”, aseguró.
“Asimismo, el entendimiento del metabolismo secundario de la papa permite pensar en esta planta como una biofábrica  de moléculas para la industria cosmética, farmacéutica o por ejemplo para la producción de almidón modificado como reemplazo biodegradable del plástico. El potencial es muy grande y el foco está en función de los intereses de cada grupo de investigación”, amplió, en diálogo con CyTA.
“Este cambio de paradigma genera la necesidad de utilizar software apropiado para sistematizar toda la información que surge a partir de la secuenciación del genoma. Afortunadamente nuestro país ya cuenta con un equipo de secuenciación de nueva generación en el Instituto de Agrobiotecnología de Rosario (INDEAR), producto de una asociación entre el CONICET, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación e INDEAR”, destacó el especialista.
El genoma de la papa es el primero develado de la subclase Asteridae, que comprende unas 80 mil especies que corresponden a más del 25 por ciento de todas las plantas del planeta. “Se detectaron 2.642 genes exclusivos de esta rama vegetal”, detalló Feingold.
Desde el punto de vista local, esta es la primera participación de la Argentina en la secuenciación completa de una planta superior. “Nuestra participación sienta precedente para el reconocimiento de otros proyectos de secuenciación genómica actualmente curso, como el trigo y el tomate, de los cuales el INTA también participa”, reveló.
El país conforma -junto con Perú, Brasil y Chile- un subgrupo que tiene como objetivo adicional aprovechar este proyecto para el fortalecimiento de las capacidades en genómica y bioinformática en la región. Para ello, cuenta con el apoyo institucional del INTA y con fondos regionales provenientes del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (Procisur) y de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT) mediante programas de modernización de equipamiento y de colaboración internacional.
(JIM)

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