lunes, 4 de julio de 2011

Nuevo informe sobre efectos nocivos del glifosato




Buenos Aires, 1 de julio de 2011 (RENA). Greenpeace publicó un informe científico mundial sobre el herbicida glifosato, extensamente utilizado en Argentina para la producción de soja transgénica, donde advierte sobre sus efectos nocivos para la salud humana y el medio ambiente, confirmó la organización ambientalista a RENA.
La evidencia detallada en el trabajo “Tolerancia a herbicidas y cultivos transgénicos. Por qué el mundo debería estar preparado para abandonar el glifosato”, alerta que la exposición de los seres humanos a ese herbicida fue vinculada a varios efectos crónicos: reproductivos (defectos de nacimiento), cáncer, neurológicos (incluso implicado en causar el mal de Parkinson), y efectos agudos por el uso directo del producto por los agricultores o por la exposición de los habitantes.
Además, señala la preocupación de que los defectos congénitos experimentados por mujeres en Argentina y Paraguay puedan ser consecuencia de su exposición al glifosato utilizado en cultivos de soja y arroz transgénicos.

De uso masivo

Promovido como “seguro”, el glifosato es el ingrediente activo en muchos herbicidas comercializados en todo el mundo, incluida la famosa formulación “Roundup” de la multinacional Monsanto. Los herbicidas a base de glifosato son ampliamente utilizados para el control de malezas porque no son selectivos y eliminan toda la vegetación.
El informe advierte que la exposición de los seres humanos al glifosato ha sido vinculada a varios efectos crónicos: reproductivos (defectos de nacimiento), cáncer, neurológicos (incluso implicado en causar el mal de Parkinson), y efectos agudos por el uso directo del producto por los agricultores o por la exposición de los habitantes.
Además, señala la preocupación de que los defectos congénitos experimentados por mujeres en Argentina y Paraguay puedan ser consecuencia de su exposición al glifosato utilizado en cultivos de soja y arroz transgénicos. Se indica que estudios científicos demuestran el potencial del glifosato para interrumpir la reproducción, por su capacidad de causar daño mitocondrial, necrosis y muerte celular en células embrionarias y placentarias; y de causar alteraciones endócrinas, incluyendo la interrupción en la producción de progesterona y estrógenos, y el retraso en la pubertad masculina.
“Existe mucha evidencia científica de los efectos que el glifosato provoca en la salud. Debemos tomar esto muy serio y llevar a cabo una reevaluación urgente de los impactos en la salud del glifosato y sus productos”, afirmó Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Biodiversidad de Greenpeace.

Piden prohibiciones

“El glifosato interactúa con la química y la biología del suelo, provocando una serie de impactos que incluyen la reducción de la nutrición de las plantas y el incremento de vulnerabilidad a las enfermedades. También puede lixiviarse hacia aguas superficiales y subterráneas, donde puede dañar la vida silvestre y, posiblemente, terminar en el agua potable”, dice el trabajo.
Los cultivos transgénicos han aumentado enormemente el uso de glifosato, especialmente en Estados Unidos y América del Sur. Greenpeace considera que “el aumento de las malezas resistentes al glifosato está asociado a los cultivos transgénicos, y la escalada en la ‘carrera armamentista’ en contra de estas malezas resistentes intensifica las preocupaciones de que aún más glifosato sea utilizado en el futuro, en formulaciones más fuertes y posiblemente con herbicidas adicionales. Esta faceta de los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas debería ser suficiente para dar lugar a la prohibición de su cultivo”.
“Teniendo en cuenta los problemas que está generando, no debería autorizarse ningún nuevo cultivo transgénico tolerante al glifosato. Estos han sido desarrollados para un modelo de agricultura industrial y están, por lo tanto, intrínsecamente vinculados a prácticas agrícolas no sustentables que dañan los recursos naturales en los que se basa la producción de alimentos. Su cultivo debería ser prohibido”, afirmó Giardini.

Lamentan desinterés

El colectivo de redes, organizaciones de la sociedad civil y personas constituido alrededor de la petición de un cambio de metodología de clasificación de los agroquímicos recomendada por el Defensor del Pueblo, informó recientemente que “lamenta profundamente el desinterés y la falta de voluntad política para proteger la salud de la población de tantos lugares del país afectada por las pulverizaciones con pesticidas”.
“Durante 7 meses hemos presentado más de 9.300 adhesiones de ciudadanas y ciudadanos argentinos de los más diversos lugares del país y que desempeñan las más variadas actividades, que manifiestan con su firma y su documento de identidad, en planillas de papel, el rechazo a los riesgos y daños a la salud que generan los agroquímicos. El reclamo culminó con 10 días de huelga de hambre realizada a las puertas del Ministerio. La indiferencia y la de los altos funcionarios de ese Ministerio causan indignación y rechazo”, dijo a esta agencia el ingeniero forestal Claudio Lowy, especialista en desarrollo humano sustentable de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE).
“Ni siquiera respondieron sobre cuales son los laboratorios registrados y autorizados para hacer los estudios de los pesticidas, cuáles son los productos registrados y autorizados, ni sobre las recomendaciones a las provincias acerca de las distancias libres de pulverizaciones. El colectivo participante consensuó suspender la medida de protesta, visualizando como única alternativa el camino judicial, al margen de otras acciones”, aclaró. 
“La salud de toda la población, tanto rural como urbana, afectada por las pulverizaciones y el aumento de los residuos tóxicos contenidos en los alimentos, y la de las generaciones futuras, ameritan el esfuerzo”.
(JIM)

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